viernes, 6 de noviembre de 2015

EMPRESA IMPORTANTE EN LA CD. DE PUEBLA SOLICITA...


Vendedor de Cocinas Integrales y

Closets



Responsabilidades:
  • Búsqueda y contactación de clientes
  • Plasmar mediante un diseño las necesidades del
    cliente
  • Asesorar al cliente sobre el producto
  • Cierre de venta
  • Servicio PostVenta
  • Cobro de Saldo

Requerimientos:
  • Hombre o Mujer mayor de 25 y menor de 50 años,
     con actitud de venta, dispuesto al reto y satisfacción
     que implica el logro de las mismas satisfaciendo las
     necesidades del cliente
  • Experiencia en ventas de más de 5 años
  • Capacidad de conceptualizar espacios e 
    interpretación de planos
  • Estudios de arquitectura, diseño, decoración al 
    menos 2 años
  • Conocimiento de programa Office de computadora
  • Conocimiento de cualquier programa de diseño que
     demuestre su capacidad de manejo de dimensiones
     y espacios
  • Preferentemente que cuente con Automóvil


Ofrecimientos:
  • Gastos Básico
  • Buen porcentaje de comisiones
  • Agradable ambiente laboral


    INTERESADOS:
    Enviar C.V. a psiconsuelodelahidalga@gmail.com


Datos de la Empresa:
Aura Cocinas
Hixami Export, SA de CV
Prolongación 6 Norte 3005
Col. Xanenetla
Puebla, Pue. 72290

lunes, 14 de septiembre de 2015

EL VALOR DE LOS VALORES: A C T I T U D ! ! !

 
EL VALOR DE LOS VALORES :  A C T I T U D ! ! !
 
 
EL VALOR DE LOS VALORES: ACTITUD

Tal vez, el rango más alto del valor de actitud radique exactamente en la exigencia mayor que este valor nos hace. Ya en los valores de actitud, a pesar de que la capacidad de elección se mantiene, pues su desaparición sería un contrasentido teórico dentro de la logoterapia, hay un cambio direccional en cuanto a la reacción que puede tener la persona. Su reacción ya no puede ser dirigida al exterior: cambiar, seleccionar, eliminar, repetir creaciones o vivencias. Por su propia definición, un valor de actitud se posibilita en el momento que nos ocurre algo que no podemos cambiar, algo que no fue el resultado de nuestra elección o selección, es decir, algo que es inevitable de vivenciar: la muerte de alguien, una enfermedad que nos sorprende, la pérdida del empleo, el rechazo de una persona amada, un accidente que nos traumatiza. No hay un camino posible de huida de estas experiencias. Es inevitable aceptar lo que la vida nos ha reservado. El cambio direccional es desde el exterior -que no podemos cambiar-, hacía nuestro interior, donde la elección vuelve a ser posible, y esta no es otra que la búsqueda de un significado para esta vivencia nuestra. Estamos frente a un interrogante que la vida nos hace y al que tenemos que responder.
En lo más negro de nuestro nihilismo, he buscado tan sólo razones para superar ese nihilismo. Y no por virtud, en absoluto, ni por una rara elevación del alma, sino por fidelidad instintiva a una luz en la que he nacido y en la que desde hace miles de años los hombres han aprendido a saludar la vida hasta en el sufrimiento (p. 68).
Para las personas que no hayan tenido muchas confrontaciones con el destino inevitable, la crisis que tal confrontación puede provocar deja a la persona solamente tres caminos, según Lukas :  "la empatía y la comprensión de las personas que están a su alrededor" Y la Autotrascendencia.
Ver sentido en el sufrimiento no es una tarea fácil. Estar más abierta para comprender el dolor de los otros, Ser una persona más sensible de lo que era antes,
Si aceptamos que cada uno de nosotros es potencialmente un transformador de experiencia, puede haber una manera 'sana' de tener una enfermedad, una manera 'sana' de enfrentarse con una crisis. Puede haber una manera de utilizar esos eventos comunes en la vida como una indicación para identificar lo que ya fue superado, para encontrar nuevas y mejores maneras de ser y de realizar. Las tragedias y dificultades de la vida cotidiana pueden ser una manera de saber quiénes somos y cómo deseamos vivir (p. 102).
...toda psicoterapia debe tener, también, un lado o una fase positiva: tiene que llevar al enfermo a ver todo lo que está más allá de su enfermedad, o sea, concienciarlo de la responsabilidad que precisa tener para aceptar la forma concreta de su existencia personal (p. 152).
Otra posibilidad es apelar a la auto-transcendencia, para evitar el peligro del cual nos alertaba Kierkegaard (1993): "Nada es más peligroso ni más paralizador para un hombre que el aislamiento profundo dentro de sí mismo"
Para terminar, que Frankl (1991) diga las últimas palabras:
...que el sufrimiento sea realmente lo que le da al hombre la oportunidad de crecer y de transformarse, nadie lo ha descrito mejor que el pintor y escultor israelí Yehuda Bacon, quien de niño fue llevado a Auschwitz. Se le preguntó después de su liberación qué sentido tendrían aquellos años que pasó en Auschwitz y escribió: De
niño pensaba, ya le contaré al mundo lo que en Auschwitz vi, con la esperanza de que el mundo cambiaría; pero el mundo no cambió, el mundo no quería escuchar hablar de Auschwitz. Sólo mucho después comprendí realmente cuál es el sentido del dolor: el dolor realmente tiene sentido cuando tú mismo te conviertes en otro hombre (p. 231).
P a u l o K R O E F F e s p s i c ó l o g o . P r o f e s o r d e l I n s t i t u t o d e P s i c o l o g í a d e l a U n i v e r s i d a d e F e d e r a l d o R i o G r a n d e d o S u l . R u a R a m i r o B a r c e l o s 2 6 0 0 - 1 º a n d a r. 90035 - 003 Porto Alegre - RS - Brasil.
 

El Sentido del Humor, recurso siempre dispuesto del Inconsciente Espiritual, ES Autotrascendencia pura... porque cuando podemos llegar a reírnos hasta del dolor más grande y/o de la peor de las Tragedias que nos haya ocurrido, desestructuramos lo serio y le damos un Gran Sentido a nuestro dolor... y como si fuera mágico, nos damos cuenta que ese sufrimiento se ha trasmutado en Sentido que como tal nos habrá brindado salir bien librados de ese dolor y nos ha transformado en quienes realmente somos SERES HUMANOS AUTOTRASCENDENTES!!

ESPERO TUS COMENTARIOS Y COMPARTIRNOS EN LA CREACIÓN DE NUESTRAS IDEAS Y APORTACIONES.

ATTE,

PSIC. MA. DEL CONSUELO GARCÍA DE LA HIDALGA.
 
 

martes, 21 de julio de 2015

DUELO Y PÉRDIDAS EXISTENCIALES


MERECE LA PENA SEGUIR ADELANTE

 

 

A veces me imagino que, como un árbol grande, de mis pies salen raíces tan fuertes y profundas que llegan hasta el mismo centro de la Tierra.

 

Me mantienen erguida cuando hay tormenta y me nutren con la savia que da vida a todo lo que florece.

 

Así, bien sujeta, me siento segura como un bebé en brazos de su madre.

 

Si quiero llorar, lloro, porque la vida me mece, me sostiene y me une a infinidad de corazones.

 

Cuando me siento confiada y querida me alejo del ajetreo del día a día y me permito relamer mis heridas… y recuerdo.

 

He vivido tiempos dolorosos, imborrables, que son tan míos como el aire que respiro.

 

Pero cuando hago recuento de los 53 años transcurridos, no puedo hacer más que agradecer el amor que he recibido.

 

Sin cada una de las personas que se han cruzado en mi camino no sería la que soy, ni hubiese andado lo andado.

 

Todos me han ofrecido regalos, aunque a algunos, al principio, los veía como enemigos.

 

 ¡Cuánto nos cuesta ver más allá de los prejuicios, de las apariencias, de las etiquetas!

 

 Yo nací inflexible y la poca flexibilidad que he ganado se la debo enterita a esas personas que tanto me han costado.

 

Ahora puedo mirarlas a los ojos con cariño porque sé que son y han sido mis verdaderos maestros.

 

Lo mismo me ocurre con las adversidades. Sin ellas y, sobre todo, sin el golpe seco, insoportable, terrible que me produjo la muerte de mi hijo no hubiese descubierto en mí la valentía ni la fuerza del amor.

 

Durante estos 12 años, después de quedar sin nada, hundida y desnuda, he ido re-construyendo mi vida y puedo asegurar que es posible esperar con ilusión un nuevo día, aunque a veces, como hoy, me sienta triste.

 

Porque mi tristeza es dulce, la herida que lamo es rosada, nada tiene que ver con la desesperación de los primeros tiempos.

 

Merece la pena seguir adelante porque ahora sé que la alegría forma parte de mí, está en cada uno de nosotros.
 
El proceso del duelo no está ligado solamente a la pérdida de seres humanos, sino también de una casa, un país, un rosal familiar traído de otra parte, una mascota, etc. en fin, cualquier objeto al que uno tenga especial afecto por ser un recuerdo personal, familiar o cultural, y que es valioso para nosotros aunque carezca de valor monetario.
Es poco frecuente que uno pueda hacer el duelo solo. Para expresar con certeza la totalidad de las emociones, se necesita a alguien. Se necesita ser escuchado, entendido y acompañado con empatía por una persona o grupo que funcionen como "contenedores".
Aunque nos apresuren a terminar rápido con el duelo, cada uno hace a su modo, vive su vida y sus sentimientos a un ritmo propio. El duelo requiere un trabajo particular y doloroso, penoso y largo, pero que, cuando se termina, permite no sólo "sobrevivir con lo inaceptable sin aceptar", sino vivir. El duelo puede durar de uno a tres años. Algunas personas quedan destruidas por la pérdida... eligen morir antes que aceptar ese proceso que les permite aprender a vivir de otro modo, admitiendo aquello que les falta.
Hombres y mujeres hacen el duelo de manera diferente. Cada quien su propio modo de sentir y de actuar.
No hay edad para hacer el duelo... más vale tarde que nunca.
Desde el punto de vista transgeneracional muestra que si uno es incapaz de hacer el duelo, o se niega a hacerlo, lo hacen las generaciones siguientes... como culpas heredadas y se convierte en un peso y un sufrimiento que arrastran sin poder asociarlos a la causa.
Hay que empezar por aceptarse tal como uno es (y no tal como se quiere ser) para poder aceptar a los demás.
Hay que hacer el duelo de nuestros sufrimientos y de todas nuestras pérdidas, dejar de rumiar las injusticias de la vida, del destino y de los "enemigos, los malos"  o de cualquier otro perseguidor. Dejar de decir como los niños "No es justo" o "Exijo algo a cambio" o "quiero que me pidan perdón". Los sufrimientos ocasionados por las pérdidas y los duelos suelen ser experiencias iniciáticas que, como toda prueba, nos enseñan a evolucionar.